Rutinas que se entienden solas
Armas la rutina por pasos, con la foto del ejercicio y un clip de cómo se hace. Tu cliente la abre en el gimnasio y no tiene que adivinar nada.
Las rutinas, las medidas, las fotos de progreso y los cobros de todos tus clientes en un solo sitio. Ellos lo abren en su teléfono. Tú lo llevas desde donde estés.
Sin tarjeta y cancelas cuando quieras
Pagas por Pago Móvil, Binance, Zinli o Banesco Panamá. Coordinamos por WhatsApp y tu cuenta queda activa el mismo día.
Hoy la rutina va en un cuaderno que hay que volver a copiar cada mes.
Las fotos del antes y el después se pierden en el chat a las dos semanas.
Y quién te pagó este mes lo llevas de memoria, hasta que se te pasa uno.
Abres a esa persona y ahí está su rutina, sus medidas, sus fotos, su asistencia, sus pagos y lo que se han escrito. Nada de saltar entre tres apps y una hoja de cálculo.
Armas la rutina por pasos, con la foto del ejercicio y un clip de cómo se hace. Tu cliente la abre en el gimnasio y no tiene que adivinar nada.
Registras sus medidas cuando toque y la app dibuja la evolución. Se ve lo que bajó, lo que subió y dónde se quedó estancado.
La foto del primer día al lado de la de hoy, en la misma pose. Es lo que más motiva y lo que peor se guarda en un teléfono.
Sabes quién está al día y a quién le vence esta semana, sin llevar cuentas aparte. El aviso llega con tiempo, para ti y para tu cliente.
Marcas quién vino y quién no. A fin de mes no se discute de memoria: está anotado, con su fecha.
Composición corporal, déficit calórico y reparto de la dieta, con los métodos de siempre. Y con los datos del cliente ya cargados.
Tu foto, tu nombre y el de tu equipo es lo primero que ve tu cliente al abrir la app. Gladiador se queda detrás, haciendo el trabajo.
Cada cliente tiene su conversación contigo dentro de la app, al lado de su rutina. Le respondes desde donde ya tienes su ficha abierta, y no se te mezcla con el resto de tus chats.
Suben la foto del día, se felicitan y se reconocen. Es lo que los sostiene el día que nadie tiene ganas de ir.
Todo lo de arriba entra en los tres. Lo que cambia es cuánta gente llevas y cuánto espacio necesitas para sus fotos y videos.
Para empezar a ordenar tu trabajo.
El punto justo cuando tu cartera ya creció.
Todo lo del plan Espartano, y además:
Para quien ya no lleva clientes, sino un equipo.
Todo lo del plan Gladiador, y además:
Empiezas con 14 días gratis y 1 GB, sin poner una tarjeta. Cuando quieras seguir, escríbeme por WhatsApp y coordinamos el pago por Binance, Banesco Panamá, Zinli o Pago Móvil. Activo tu cuenta apenas confirmemos.
Tu nombre, el nombre de tu marca y listo. Arrancan los 14 días gratis y no se te pide ninguna tarjeta.
Su nombre y su cédula. Con eso ya pueden entrar, y tú ya puedes armarles la rutina y tomarles medidas.
Se los mandas por WhatsApp desde la misma app. Ellos entran, se la instalan en la pantalla de inicio y ya están dentro.
No. Los 14 días arrancan cuando te registras y no se te cobra nada. Si al terminar no sigues, no pasa nada más.
Nada se borra. Tus clientes, sus medidas y sus fotos siguen ahí esperándote; eliges un plan el día que quieras seguir.
No. Ellos entran gratis y sin instalar nada de una tienda. El plan lo llevas tú.
No hace falta. Se abre en el navegador y se instala en la pantalla de inicio, tanto en Android como en iPhone. Se ve y se usa igual que cualquier otra app.
Sí. Entras por el navegador con la misma cuenta y la app se acomoda a la pantalla grande: tus clientes en rejilla y la ficha abierta al lado, sin perder la lista de vista.
Cuando quieras. Si tu cartera crece, subes; si bajas el ritmo, bajas. El espacio se ajusta al plan que tengas.
Solo si tú enciendes ese interruptor, que viene apagado. Contigo hablan siempre, y a ti nadie te puede bloquear.
Dentro de tu cuenta, en tu espacio. Las ve esa persona y las ves tú. Nadie más.
Empiezas hoy con los 14 días gratis. Si prefieres verla antes, escríbeme y te la enseño.